lunes, 29 de octubre de 2007

EL DIA DESPUÉS (de las elecciones)

Terminó el proceso electoral con la consagración de la primera mujer que llega al máximo cargo político del país: Presidenta.

Una de las cuestiones que resalta en este proceso es la cantidad (o porcentaje) de personas que emitió el voto. Una lectura muestra que cerca del 70% de los votantes habilitados hizo un tiempo en su día y sufragó; y en consecuencia, podríamos aventurar que hubo una “conciencia colectiva” buscando profundizar las instituciones democráticas recuperadas hace más de 20 años.

En ese sentido, sin embargo, ¿es posible sostener ese argumento solo por la cantidad? Si miramos con detenimiento, desde una arista en la cual la participación cívica no refiere necesariamente como similar a la participación política en la sociedad, se está frente a un escenario social, político e incluso cultural diferente.

La sociedad participó en la voluntad cívica de sostener y profundizar el sistema democrático aunque bajo el paraguas de que sus expectativas aún están insatisfechas: la desocupación, la inflación, los picos de inseguridad y los escasos debates entre los principales referentes políticos que deben dar respuestas a cuestiones de interés general crearon una atmósfera más propicia para la apatía política que para el debate público.

Las personas al participar cívicamente buscan anidar esperanzas de solución a sus reclamos y necesidades más inmediatas. Pero, también, que sus expectativas de participación política salgan del abúlico ambiente creado por quienes tienen responsabilidades mayores.

Por ello, recuperar la confianza, el interés y las ganas de celebrar los procesos electorales como una jornada de máxima expectativa y anhelo social es tarea de todos quienes tienen responsabilidad institucional y política.

Los porcentajes de votación pueden ser elevados pero la participación política escasa. La ecuación no es buena cuando se busca ampliar el hacer político del país. Este es uno de los asuntos que deberá agendar el nuevo gobierno.

lunes, 8 de octubre de 2007

POR FAVOR ¡¡¡¡ DEJEN JUGAR !!!

Este comentario de opinión fue previamente publicado en la revista "El Sur" de la ciudad de Río Cuarto.



Los fines de semana suelen ser momentos de novedades complejas en el escenario del deporte más popular: el fútbol. Conductas que rayan la irracionalidad: peleas entre “barras bravas”, insultos generalizados entre fanáticos que llegan al paroxismo, violencia verbal entre jugadores y dirigentes, apenas son notas que ponen en los principales títulos informativos un lugar poco agradable para el deporte.

En ese contexto, preguntarse por la violencia generada en el fútbol puede pecar de una insistente ingenuidad, máxime cuando quienes tienen que dar respuestas entienden, sin ruborizarse, que este deporte es principalmente un negocio muy rentable.

¿Acaso esta situación también debe ser trasladada al fútbol infantil para entender las diversas actitudes y conductas producidas por quienes acompañan a los niños en la práctica deportiva?

Una primera respuesta podría inducir a señalar que el fútbol infantil es parte de un engranaje mayor basado en la competencia por alcanzar “logros” permanentes. Pero esto es poco significativo cuando lo que hay detrás de la pasión son anhelos de personas que por diversas razones intentan satisfacer sus inquietudes, necesidades y proyecciones a partir de chicos que ponen el “alma” para dar lo mejor en el terreno de juego.

Y aquí la cuestión es profundamente diferente de la simple contemplación de juego. Los niños se convierten en potenciales satisfactores de economías familiares; de sueños troncados de otras personas; de futuros proyectados en el presente; de negocios para algunos. Son, en última instancia, un objeto-valor potencial que debe ser estimulado hasta el hartazgo.

Porque justamente, lo que olvidan dirigentes, familiares y quienes pueden hacer negocio con los pibes es que los que corren en la cancha están empezando a “correr en la vida” y es la construcción y proyección de ella la que está en juego, que no necesariamente pasa por edificar un hombre basado en el “éxito” constante, sino un ser social capaz de dar respuestas a sus propias inquietudes y con ello a la sociedad toda.

Vivimos atravesados por el furor individualista de que sólo la “fama” (y muchas veces, el dinero) nos devuelve las cualidades y atributos de persona; no obstante, ese presente permanente llevado muchas veces a un altar sagrado por los medios de comunicación, impide reconocer que el deporte es juego y que las pasiones desenfrenadas no permiten edificar una sociedad tolerante.

La responsabilidad de familiares, dirigentes e hinchas no debería generar un influjo de presiones a quienes quieren y deben divertirse con el fútbol: los chicos. ¡¡¡Por favor, dejen jugar¡¡¡ la sociedad tendrá mejores hombres y mejores ciudadanos si la imaginación gambetea a la insistente intolerancia deportiva. Depende de todos.

viernes, 5 de octubre de 2007

Charla - Debate

Amigos están invitados a participar de una interesante idea que implementa Nobile Eduación: discutir cómo se presenta el escenario electoral para las proximas elecciones para Presidente de la Nación.

Estarán exponiendo el Prof. Nelso Ciminelli, el Prof. Eduardo Galimberti, el Periodista Local Guillermo Geremias y Prof. Ramon Monteiro.

Los esperamos los días 9 y 10 de octubre en San Martin 374. Te.0358-465449.
email:info@gruponobile.com.ar

domingo, 30 de septiembre de 2007

Detrás de las elecciones, !!! el pueblo¡¡¡


Por: Dr Ramón Monteiro


Hay que mejorar la calidad institucional dijo la candidata a Presidente Cristina Fernández de Kirchner en un Seminario propiciado por la fundación IDEA. Y lo dijo algunos días después de ocurrido el primer cimbronazo institucional generado en la provincia de Córdoba debido a la imposibilidad de proclamar el nuevo gobernador provincial.

Pero la candidata no declaró la necesidad de mejoramiento por lo ocurrido en la provincia mediterránea, al contrario, junto con el gobierno nacional, se tomó varios días para hacer declaraciones públicas sobre las elecciones cordobesas y sus posiciones son más ambivalentes que definitorias como se prevería en un país que necesita fortalecer su vida democrática.

Es que el conflicto cordobés podría tener repercusiones en varias direcciones atentatorias:

-una de ellas es, justamente, la lealtad del actual gobernador de la Sota hacia los Kirchner para los próximos comicios nacionales donde el Presidente se juega el futuro político de él y el de la Senadora Cristina. No hay que olvidar la importante masa de votantes que aporta la provincia de Córdoba en el volumen global de la nación. Junto con Santa Fé son dos de las principales provincias que pueden definir parte de la elección en el territorio de la República Argentina. Por eso, cualquier corrimiento político del PJ cordobés podría poner en riesgo el triunfo de la candidata oficialista.

-otra, es la dirección propia que puede tener hacia futuro el gobernador cordobés en un posible armado nacional del PJ, hoy dormido por la mano impuesta por los Kirchner y sus colaboradores. En ese sentido, la desconfianza mutua se vio agravada cuando el gobernador dijo que le hubiese gustado una fórmula presidencial “más peronista”, lo que lo puso al borde de la ruptura con el matrimonio presidencial.

-la tercera dirección del conflicto: la presencia del extrovertido Intendente Luís Juez. Su verborragia impuso la sospecha de “fraude” en las elecciones del domingo pasado.

El Candidato a gobernador nunca tuvo una relación totalmente fluida con los habitantes de la casa Rosada y, menos, con de la Sota a quien tilda de estar al frente de uno de los gobiernos más corruptos. Ambos aspectos lo ubican en una posición paradójica: medir hasta dónde tensa la cuerda del diálogo con el matrimonio Kirchner a quines acusó de estar ausente en el problema; y, paralelamente, seguir fogoneando la idea de fraude con la intención de poder presionar a la justicia cordobesa para que se abran las urnas y contar “voto por voto”.

-La cuarta dirección del conflicto es la legitimidad que pueda adquirir el próximo gobernador. Sospechado hasta el extremo por la opinión pública, el ganador de las elecciones deberá sobreponerse con eventos y hechos que puedan “borrar” rápidamente del imaginario social la manera en que llega al poder. En ese sentido, el poder provincial deberá tener presente los reclamos de la ciudadanía, por ejemplo, en que desaparezcan las listas sábanas y el cuasi sistema de lemas, cuestionado hasta el hartazgo por una buena porción del electorado.

- la quinta dirección es la presencia del “pueblo”, “gente”, “votantes” o como mejor quiera definírselo. Con un porcentaje que ronda casi el 80% del padrón electoral, los cordobeses fueron el domingo a elegir a sus candidatos. Manifestación cívica que hay que revalorizarla como un específico fortalecimiento de las instituciones, no por el mero hecho de participar en el acto comicial, sino por apuntalar el sistema a pesar del permanente descrédito social que pesa sobre el sector político. Hecho que no es un apoyo incondicional a cada uno de los candidatos en puja, sino una reivindicación propia de quienes con sus esfuerzos y “olvidando” momentáneamente sus reclamos, necesidades se hicieron presente para profundizar el modelo electivo.

-la sexta dirección del conflicto es la “calma social”. Acontecimiento por demás significativo. Ambos candidatos (Juez y Schiaretti) desde el mismo domingo utilizan un lenguaje verbal y no verbal en el límite de la tolerancia. Ambos llevan al extremo sus palabras y en consecuencia enardecen a sus seguidores que se han dividido casi sin posibilidades de regreso. De hecho, la propia Iglesia se ve comprometida a inmiscuirse en el tema y solicitar que no se propicien modo de acción que ponga en peligro la paz de la provincia. Algo similar fueron las palabras en su momento de la justicia cordobesa.

Estas direcciones son necesarias a tener presente para poder dilucidar cómo se resolverá el conflicto creado en la provincia. Los principales actores políticos en juego deberán sortear las pujas personales, políticas, partidarias con el fin de preservar y profundizar el modelo electivo de representantes. Las personas “comunes” están lejos de los mecanismos de decisión, pero pueden ser capaces de reorientar sus posiciones cuando los que deben gobernar se asemejan más a un Gran Hermano que a políticos con responsabilidades significativas que resuelvan los problemas de la ciudadanía.

La calidad institucional se fortalece con diálogo, palabras, pero fundamentalmente, con acciones. Palabras son acciones y eso es lo que falta en los dirigentes de nuestra provincia para resolver el conflicto eleccionario. Detrás de las elecciones está el Pueblo, no hay que olvidar.

BIENVENIDOS

Este es un espacio para intercambiar opiniones acerca de como vamos creando una ciudadanía en nuestra actual sociedad. Bienvenidos a todos los que se interesan en abrir un frente de discusión amplia y plural en medio de tanta intolerancia...